El círculo es dinámico y amigable

Ángela León Cervera

El círculo corresponde a una de las formas geométricas primarias clasificadas por Wassily Kandinsky en su teoría de la Forma y el Color. Del estudio “Punto y Línea sobre el plano” surge la noción de la circunferencia como el producto del roce de una herramienta de dibujo con un soporte o superficie.

Esta forma, identificada por este teórico ruso con el color azul, es evolutivamente hablando una interpretación de las culturas ancestrales como bóveda celeste y centro de mundo. En sus estudios sobre el signo y el símbolo, el tipógrafo Adrián Frutiger interpreta la circunferencia como una forma que nos cobija.

La interpretación gráfica y perceptiva de la circunferencia (y del punto, como un posible derivado de la misma), se refiere principalmente a dos movimientos: el de rotación y el de traslación. El círculo es dinámico, afable y se deja conducir.

Sus características morfológicas redondeadas y orgánicas no marcan una dirección en el plano y el elemento puede fluir libremente, acompañando de manera benévola a cualquier otra forma, módulo o pieza que lo acompañe. El círculo goza de simpatía; es una forma afable que revolotea con confianza en una composición.